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Los riojanos siempre han sentido un enorme interés por saber el tiempo que les espera. Y no es de extrañar, puesto que los pescadores tienen que salir a la mar, los leñadores adentrarse en el bosque, los campesinos saber cuándo llegará el momento de recoger la cosecha, etc. A todos les conviene conocer con antelación el tiempo de los días venideros.Empujados por la necesidad
Si el hombre ha ido progresando es porque se ha sentido obligado a actuar ante las necesidades. Así, los campesinos, los pescadores y los pastores, cuyas profesiones están tan vinculadas a la naturaleza, han ido aumentando sus conocimientos sobre la predicción del tiempo, pero sin ni tan siquiera saber sobre qué versa eso que llaman meteorología. En cualquier caso, en algún que otro momento siempre hallado una buena pista en cada rincón y paraje.
Los conocimientos que actualmente poseemos sobre esta materia se los debemos a todas aquellas personas que se dedicaron en cuerpo y alma a hallar cualquier indicio que les permitiera acertar con el tiempo, empujados por la necesidad, y bajo la finalidad de no desperdiciar sus fuerzas. ¡Y eso que apenas tenían medios! En el campo eran las tareas y las prisas las que mandaban, por lo que los hijos de los campesinos no siempre podían acudir a la escuela. Los calendarios no empezaron a colgarse en nuestras cocinas hasta mucho más tarde.

Nuestros antepasados eran gente humilde en su trabajo. En cuanto algún hijo lanzaba una apuesta, '¡a que mañana sale un día despejado!', el padre de familia no tardaría en apaciguarlo: ¡Mejor sería que añadieras si Dios quiere! Bien dicho, pero había que reconocer que era sumamente difícil predecir el tiempo. Mejor dejar esas cosas en manos de Dios...
Todos esos conocimientos que iban atesorando se plasmaban después en anónimos refranes en los que se recogía la sabiduría popular riojana. Nos han legado un fastuoso tesoro que además no lleva rúbrica. El elegante y variopinto refranero sobre la meteorología ya trataré en otro artículo sobre los refranes. El hecho de que muchos de ellos, más de 200, estén vinculados a santorales, da buena muestra de la estrecha relación que existía entre la iglesia y el calendario.

Las cabañuelas (llamadas así en América y el sur de España, en el norte de España se denominan témporas) son un conjunto de métodos tradicionales que pretenden predecir el tiempo atmosférico a largo plazo.


Origen del término

Según parece, la palabra "cabañuelas" proviene de la festividad judía de los Tabernáculos. En un documento de 1450 de Toledo se menciona que los judíos colgaban cuarenta cabañuelas en su barrio en memoria de los años que pasó el pueblo judío vagando por el desierto del Sinaí. Como en esta festividad judía se realizan ritos referentes a la predicción meteorológica, el término de cabañuelas adoptó en castellano ese significado.
Por otro lado, la palabra "témporas" tiene la misma raíz latina que "tiempo".
Desde muy antiguo la Humanidad ha tenido la necesidad de predecir el tiempo. La observación del cielo siempre ha sido un punto de inicio para muchas predicciones, mitos y temores. En el caso de las cabañuelas, la experiencia y tradición juegan un papel fundamental.

Las primeras referencias a estas predicciones son muy antiguas; así en la antigua Babilonia se celebraba la "Fiesta de las Suertes" en el ceremonial del Año Nuevo Babilónico, en la que se predecía el tiempo para cada uno de los doce meses del año.
El primer tratado científico occidental sobre el tiempo lo escribe Aristóteles, que describe como válidos varios métodos de predicción a largo plazo.
A partir de la aparición de la meteorología científica y de la elaboración de predicciones a partir de ella, las cabañuelas han ido perdiendo popularidad. En España fueron utilizadas frecuentemente hasta la década de 1940. Posteriormente se fueron sustituyendo por el Almanaque Zaragozano.
Actualmente la meteorología considera que, aunque la predicción a corto plazo mediante el saber popular y la experiencia es perfectamente factible, no sucede así con la predicción a largo plazo, motivo por el cual se suele calificar a esta última como pseudocientífica.


No en todos los puntos de la Tierra se utilizan los mismos días para realizar el pronóstico (p.e. en Suramérica el vaticinio se hace en el mes de enero, los hindúes lo hacen a mitad de invierno, etc.), tampoco se ha hecho de la misma manera con el transcurrir de los tiempos y cada cultura tiene su método. Así mismo, el ámbito de aplicación de un determinado método es pequeño, no extendiéndose más allá de unos 80 kilómetros, dándose métodos y predicciones diferentes según las regiones.


Para predecir el fenómeno atmosférico el experto se basa en indicadores como la formas de las nubes, la dirección del viento, las características del Sol, la Luna, las estrellas, la niebla, el rocío de la mañana, el arco iris o el granizo. El comportamiento de los animales también es utilizado como pronóstico de lluvia; así tenemos la aparición de hormigas aladas, el orejeo de las mulas, que los palomos se bañen, el gato lavándose la cara, el gallo que cante de día (posible cambio de tiempo), gatos que corren y saltan (señal de viento). Aunque pareciera inviable, las personas también tenían que ver con el pronóstico, si tuviera picor o le doliera una antigua cicatriz, sería posible cambio de tiempo. Signos de lluvia podrían ser los crujidos y sonidos de muebles, el hollín que cae de la chimenea, olor de los desagües, siembra “retorcida”, humedad en las baldosas de las habitaciones, el sarmiento que “llora” estando seco, etc...
El experto en cabañuelas (en España), que suele ser por costumbre una “persona del campo” (labriego o pastor), en principio sólo recurre a la observación de los primeros 24 días de agosto de cada año durante su transcurso para pronosticar qué tiempo será el que se disfrutará en los próximos doce meses, siendo los primeros doce días pronósticos de los meses en orden numérico ascendente (1=agosto; 2=septiembre, etc...) y los segundo doce días, pronostica los meses en orden numérico descendente (13=julio; 14=junio; etc...) siendo conocidos éstos últimos días como las retornadas, de la siguiente manera:




Cabañuelas de Ida Cabañuelas de Retorno
Día de agosto Mes que representa Pronóstico Día de agosto Mes que representa
1 Agosto 13 Julio
2 Septiembre 14 Junio
3 Octubre 15 Mayo
4 Noviembre 16 Abril
5 Diciembre 17 Marzo
6 Enero 18 Febrero
7 Febrero 19 Enero
8 Marzo 20 Diciembre
9 Abril 21 Noviembre
10 Mayo 22 Octubre
11 Junio 23 Septiembre
12 Julio 24 Agosto