Alesón
Corporación Municipal
Historia
Empresas
Ciberteca
Deporte
Actividades Culturales
Crónicas
Rutas por Alesón
Noticias
Fiestas en villa de Alesón
El Terruño
Museo Etnológico
Apeos de Labranza
Reloj de Sol de Alesón
Curiosidades
Trajes de la Danza
Danza de Alesón
Gaita de Bota
La Boina
La Cachava
Platos Típicos
La Caza
Refranes de Alesón
La Matanza
Fotos Gente
Fotos Antiguas
Arte
Alesón-America
Publicidad
Contáctenos
BODA BLANCA-JAGOBA
Apellido Alesón
   
 


Tradicionalmente en La Rioja, al comenzar los fríos, se iniciaban las matanzas o moragas y se preparaban los chorizos que debido a su olor y sabor característico han ido adquiriendo poco a poco fama bien merecida, hasta conocerse hoy en día, incluso a nivel nacional, como chorizo Riojano. El chorizo en La Rioja, debía de elaborarse para todo el año y durar hasta las vendimias de otoño, siendo de vital trascendencia, los conocimientos que la gente de la zona cursaban sobre la elaboración y maduración de este producto tan dificil de elaborar y conservar correctamente.

La importancia que este producto cárnico tiene en nuestra Rioja queda reflejado, en un texto que aglutina el sentido de la matanza, que dice lo siguiente: «La importancia del cerdo en La Rioja es enorme, no sólo consumido en fresco. Jamones, chorizos y morcillas constituyen lo fundamental de una elaboración específicamente riojana, semejante a otras regiones en la forma, pero diferente en su sabor y en utilización.

Quizá, a nivel de nombre, el más evidente sea el denominado chorizo riojano, distinto a todos los chorizos de otras regiones, suave, aromático, algo picante, fuerte de color. A la vista está la importancia del cerdo y de sus productos en La Rioja: la proliferación de industrias chacineras, de embutidos, es evidente por la geografía riojana, llegando a crear auténticos emporios, como Baños de Río Tobía o Laguna de Cameros y últimamente:, centro Tecnológico-Cárnico de Alesón , Albelda de Iregua, de la misma importancia, manifestación industria-gastronómica para una región única: La Rioja».

En cuanto a lo que respecta a la preocupación sobre la higiene en la elaboración de este exquisito manjar, data de 1865 el primer Reglamento donde se comienza a dar las primeras pinceladas a este respecto, marcando las horas de apertura y cierre y normas sanitarias de las carnicerías de la época.

En el siglo XIX es cuando comienza a industrializarse en La Rioja la elaboración del embutido y aparece según referencia del «Archivo Histórico Municipal» datada de 1890, la primera «fábrica de embutido situada en Logroño». Los contactos personales de estas empresas familiares fueron casi con toda seguridad las primeras formas de publicidad y comercialización que existieron para dar salida a este producto, y los principales motivos por los que se comenzó a extender el nombre del chorizo riojano más allá de la localidad o el barrio donde se fabricaban.



De esta forma, se enlaza este acontecimiento anual familiar con la posibilidad de comenzar un pequeño negocio, limitado a las cercanías en un principio, pudiendo llegar hasta las grandes empresas que todos conocemos hoy. Vender los chorizos riojanos fuera de la región se convirtió posteriormente en un estímulo y una preocupación para los fabricantes, que calculaban los precios con esmero para tener éxito en el mercado y sacar rentabilidad a la producción anual, teniendo varios ejemplos de ello.

Existe también un escrito de 1890 en el que Julio Farias -industrial y abogado- donde describe cómo ya enviaba los chorizos de La Rioja a Cuba, en latas acondicionadas con manteca, para que llegaran en las mejores condiciones, ya que mediante «prospectos, circulares y demás forma de publicidad», mostraba su confianza en la calidad de sus artículos.

Posteriormente, la depresión económica de los años 30 y el continuo impago de los clientes, supuso el cierre de muchas industrias, de las que hoy sólo queda constancia en las matrículas de contribución industrial que se conservan en cada municipio, convirtiéndose Baños de Río Tobía en el centro neurálgico de la industria, ya que aunque se pueden adivinar varias razones, parece que la climatología propicia de este enclave serrano es una de las principales razones.

En la actualidad, el rito de la matanza y de la elaboración y conservación de chorizo de forma artesanal, se continúa practicando pero en pequeña medida, delegándose la cría y matanza del cerdo a granjas y mataderos y la elaboración de chorizos y demás productos cárnicos a industrias cárnicas normalmente de la zona, que consiguen -sin olvidar el método tradicional de elaboración seguido desde antaño-, superar las condiciones adversas para la maduración con locales e instalaciones adecuados.

La zona serrana de Baños de Río Tobía continúa siendo el enclave donde se concentran mayor número de industrias cárnicas, debido a la tradición chacinera de sus antepasados: «aquí casi todos los industriales son familia porque tienen los mismos orígenes». Pese a ello, en Albelda de Iregua se encuentra la industria cárnica que más volumen de negocio tiene en nuestra Comunidad, la cual data sus comienzos en 1960 con una carnicería local, inaugurando en 1983 sus primeras instalaciones fabriles para la comercialización exclusiva de chorizo en sarta alcanzando en poco tiempo el liderazgo nacional.

Esta empresa es una de las 4 empresas autorizadas a nivel europeo para la venta de productos cárnicos, estando también autorizada para exportar a México, lo que aporta indirectamente de un gran prestigio a nuestro Chorizo Riojano. Prestigio que quieren aprovechar importantes industrias cámicas de otras Comunidades Autónomas, denominando a sus chorizos «Chorizo Riojano» cuando no tienen nada que ver con el producto que esta Indicación Geográfica Protegida pretende amparar.

Además, la tradición y prestigio que ha dotado de gran reputación a nuestro chorizo riojano, está también presente actualmente en nuestros guisos más afamados como las patatas con chorizo o calderete, choricillo asado al sarmiento, preñaditos... además de acompañar siempre cualquier cocido de legumbres.

Finalmente, mencionar el «Inventario Español de Productos Tradicionales», donde en las páginas 110 y 111 también se nombra el Chorizo Riojano

En las matanzas que había en la villa de Alesón , ya practicamente desaparecida esta tradición de antaño, se repartía el trabajo entre la gente , entre los hombres y las mujeres de la familia que "mataba". He aquí un resumen que os hago reflejar dicho reparto.

Resumen de tareas :





HOMBRE MUJER
Matar el cerdo.
Extraer y desenvolver las asaduras.
Destazar. Recoger la sangre.
Limpiar las tripas.
Preparar el mondongo
Envasar las morcillas:
Prensar el mondongo. Sujetar y atar las tripas.
Picar la carne:
Dar a la manivela de la picadora. Hacer tiras la carne e introducirla en la picadora.
Embuchar los chorizos:
Dar a la manivela de la embuchadora Sujetar y atar las tripas.