Alesón
Corporación Municipal
Historia
Empresas
Ciberteca
Deporte
Actividades Culturales
Crónicas
Rutas por Alesón
Noticias
Fiestas en villa de Alesón
El Terruño
Museo Etnológico
Apeos de Labranza
Reloj de Sol de Alesón
Curiosidades
Trajes de la Danza
Danza de Alesón
Gaita de Bota
La Boina
La Cachava
Platos Típicos
La Caza
Refranes de Alesón
La Matanza
Fotos Gente
Fotos Antiguas
Arte
Alesón-America
Publicidad
Contáctenos
BODA BLANCA-JAGOBA
Apellido Alesón
   
 




La gaita de fuelle en Alesón . La muerte de una persona que nos había de dar una información importante sobre el asunto, nos ha hecho meditar aún más sobre la necesidad urgente de recuperar la memoria de los modos de vida tradicionales, antes de que, con sus secretos, mueran los últimos ancianos que conocieron una cultura cada vez más distinta a la nuestra. Esta reflexión también fue válida cuando investigamos sobre el tema en Alesón , donde, nuevamente, sólo las personas más ancianas del pueblo tenían un recuerdo sobre el. tema.

Alesón , y éste es un dato importante, es un pueblo situado a los pies del camino de Santiago, cercano a la ya citada ciudad de Nájera. Pocos datos concretos. pero suficientes. hemos podido sacar. Domingo García Ceniceros (86 años en 1989) recuerda que, aproximadamente, a sus 16 años en su pueblo se tocaba una gaita «como las gallegas». José Amor García Alamos (89 años en 1989), la persona más anciana del pueblo, también recuerda que hace más de 70 años se tocaba en las fiestas una gaita que tenía «una bolsa que se llenaba de aire». De los datos de este pueblo y de Pedroso podemos sacar una misma conclusión: en ambos se tocaba la gaita de fuelle. Aproximadamente antes de 1915. Por ello sólo los que en ese año tuvieran una edad superior a 10 años nos han podido dar fe del instrumento.

La gaita de fuelle en Briones.

En relación a esta localidad vamos a citar las palabras de J. A. Quijera, quien aporta un dato hasta ahora desconocido para mí: «Los más mayores habitantes de esta villa, situada a las orillas del Ebro, recuerdan que a finales del pasado siglo la danza de Briones era interpretada con gaita de odre. El músico venía de otra localidad riojana cuyo nombre no ha permanecido en la mente de los informantes» (18).

El gran hallazgo: La Gaita del Tío Tiburcio en Viniegra de Arriba.

Quizás resulte sorprendente que el éxito de una investigación se deba, en ocasiones, a un pequeño detalle. En este caso una frase escrita en un libro fue el detonante que nos puso tras la pista adecuada. Y ello hemos de agradecérselo a un periodista y viajero riojano que con motivo de un reportaje de los pueblos de la región, visitó Viniegra de Arriba y de entre todas las cosas que los lugareños le mencionaron tuvo la oportuna idea de citar: «Lejos han quedado los tiempos en que el tio Tiburcio tocaba la gaita gallega en las fiestas» (19). Pues bien, fuimos a esta localidad para recabar la mayor información posible. Y, efectivamente, nos confirmaron que el Tío Tiburcio fue un ganadero que murió hace unos 60 años. Las personas mayores de 70 años recuerdan cómo tocaba la gaita en la plaza este bigotudo señor, antes que los rigores de la edad lo convirtiesen en un anciano achacoso. Todas las dudas sobre el instrumento se desvanecieron tras preguntar en la casa donde el músico había vivido. La actual dueña, Teresa Montero, nos dijo que en un viejo baúl guardaba varias cosas que una nieta del Tío Tiburcio se dejó al venderle la casa. Abrimos el baúl y allí estaba la gaita, tal como la dejó el Tío Tiburcio hace más de sesenta años.

En seguida nos dimos cuenta que se trataba de una gaita especial, y que nada tenía que ver con las gallegas o asturianas. Puestos a comparar con algún modelo español, encontramos un ligero parecido con las gaitas del Pirineo aragonés, pues puntero y roncón parten del fuelle desde una sola pieza, paralelos y hacia abajo (figura 5). También hemos podido comprobar la semejanza de este instrumento con un tipo de cornamusa francesa, especialmente con una cuyo origen data del siglo XVIII (20); sobre todo en la pieza que conecta puntero y bordón con el fuelle.

El fuelle es de gran tamaño si lo comparamos a las gallegas o asturianas. Está construido con la piel de una cabra o cabrito, tiene forma de bota grande, y desinflado mide unos 40 cms. de ancho y 67 cms. de largo, desde abajo hasta la embocadura de la pieza en la que se empalman puntero y roncón. Va forrado el fuelle de un terciopelo rojo bastante desgastado, en el que se notan unos dibujos floreados.

El roncón consta de tres piezas cilíndricas, con las típicas marcas torneadas. Siguiendo la terminología propia de las gaitas gallegas, la «prima» presenta distinta factura a las dos restantes; la segunda pieza o «tercio» lleva dos adornos de asta animal, y la tercera pieza final o «copa», que lleva un adorno metálico, es similar a las asturianas, sobre todo en el «resonador» o. Montado tiene una longitud de 67 cms.

Dos punteros distintos tiene la gaita: uno en una tonalidad próxima a Do, cónico, de 32 cms. de longitud, muy parecido al puntero gallego o asturiano. Su diámetro interno es 8 mm. en la parte donde entra la palleta, mientras que en la parte de abajo es de 3 cms. Va forrado de piel de serpiente, adorno frecuente en las gaitas altoaragonesas. El otro puntero, barnizado y mejor conservado, es más alargado; mide en total 44,3 centímetros, y su forma es algo menos cónica. La madera con la que están construidos es difícil distinguirla a simple vista. Podría ser boj, cerezo o nogal.

El carácter peculiar de la gaita del Tío Tiburcio nos viene dado por la pieza que saliendo del fuelle conduce el aire hacia el puntero y hacia el roncón. Se trata realmente de dos piezas unidas entre sí por dos pequeños orificios, entre los que circula el aire. La primera de ellas se emboca en el fuelle por un extremo, y en el otro se acopla el puntero. Gracias a los dos orificios que la conectan con la segunda pieza, entra el aire en ésta, en la que, a su vez, se acopla el roncón.

También hemos encontrado, y esto es importante, cuatro palletas o «pitas» que utilizó el Tío Tiburcio. Una de ellas, seguramente la del puntero más corto, mide 39 mm. de largo: 12 mm. desde el frenillo hecho de hilo. Las otras tres palletas son más largas y, sin duda, se utilizarían con el puntero largo. Las medidas aproximadas son de 65 mm. de longitud, de los que 11 corresponden a la parte vibradora. También hemos hallado un pequeño pallón de factura similar a los usuales en cualquier tipo de gaita.

Hemos puesto el instrumento en manos de un experto constructor de gaitas gallegas, con el fin de que sobre el modelo construya un nuevo ejemplar lo más fielmente posible. El modelo original, antes que restaurarlo, preferimos conservarlo tal como está. Con ello, y tras más de 60 años, habremos recuperado para el folklore de La Rioja un instrumento que no sólo hace tiempo dejó de interpretarse, sino que su recuerdo ha estado a punto de perderse definitivamente.

Las melodías

Dejemos de momento el «hardware» del instrumento, todo lo que hace referencia a su aspecto físico, y vayamos ahora con el «software,» con las melodías que lo hacían sonar. Paralelamente a lo que ocurre con el instrumento en sí, los datos son igualmente escasos y fragmentarios. Si, como suponemos, la gaita de fuelle hubo de estar más o menos extendida en algunas comarcas riojanas, probablemente las danzas tradicionales que conocemos hubieron de tocarse antiguamente con dicho instrumento. Personalmente, creo que hay danzas de la comarca del Najerilla que en algún tiempo fueron tocadas con gaita de fuelle, pues ciertas melodías «están pidiendo» un instrumento que ligue las notas. Por ejemplo, la conocida con el nombre de «Las Vueltas», de Nájera, danza en compás de 6/8, ejecutada con motivo de las fiestas de San Juan. La gente participa en ella formando varios círculos concéntricos. Por la fecha en la que se lleva a cabo y por su desarrollo circular, podría ser interpretada simbólicamente como un rito solsticial de culto al sol. El ritmo y su melodía son similares a cualquier muñeira gallega o asturiana.

A pesar de todo esto, sólo podemos hablar en términos objetivos de aquellas melodías que nos han facilitado los mismos que reconocieron el instrumento. Los dos informantes de Alesón no recordaban ninguna, aunque uno de ellos supuso que al venir por las fiestas los gaiteros interpretasen «los troqueados» en honor a Santa Ana, danza tradicional del pueblo. En Pedroso ya hemos mencionado que, desgraciadamente, la muerte del informante una semana antes de acudir provistos de grabadora, nos impidió recoger las notas de esas melodías que el anciano citó.

En Ventrosa de la Sierra nos dijeron que con la gaita de fuelle se interpretaba la danza del pueblo, los «troquiaos». Los hijos de Hermógenes recuerdan a su padre tocando la conocida melodía ventrosina «Tres hojitas en el arbolé, dábales el aire y meneábanse».

En Viniegra de Arriba el recuerdo de la música que interpretaba el Tío Tiburcio ha desaparecido casi por completo de la memoria de los mayores. Tan sólo hemos podido recoger una melodía cantada que decía así:

Estos son mis burros
estos, estos son
los saco a la calle
los llevo al mesón.

El informante recuerda que esta estrofa la cantaba el Tío Tiburcio a la vez que tañía la gaita. Esta forma de tocar el instrumento, acompañándose con la voz, es ciertamente difícil. En Galicia sólo algunos gaiteros expertos lo hacen, y no es muy usual. Hemos tenido la oportunidad de conocer esta forma de interpretación en gaiteros de la comarca zamorana de Sanabria.

Conclusión

Una vez expuestos todos los datos, caben formularse muchas hipótesis. La más probable es que la gaita de fuelle haya sido, al menos desde la Edad Media, un instrumento tradicional en La Rioja. Durante los siglos XV al XVII se seguiría utilizando, lo que nos vendría reflejado por las cuatro imágenes iconográficas citadas anteriormente y por los datos documentales. Una de éstas representa a un «cachiberrio» tocando una gaita, al igual que los «zaldikos» vasconavarros de la época. A partir de estas fechas y, tal como ocurrió en toda Europa, la forma inicial de la gaita, su composición más simple (fuelle, puntero y bordón sobre el hombro, como se ve por toda la Europa Occidental y Nórdica) fue evolucionando hacia formas más complejas. Quizás por influencia francesa, y a través del camino de Santiago, tuvo lugar la evolución del tipo anterior hacia un modelo como el de la gaita del «Tío Tiburcio». Sobre esta afirmación no podemos poner la mano en el fuego ya que, a pesar de las informaciones verbales que parecen señalar el parecido de las gaitas de Ventrosa y Pedroso con la del Tío Tiburcio, para llegar a una conclusión definitiva hubiera sido de vital importancia haber encontrado más ejemplares, por ejemplo en Ventrosa, donde hubo varios. A partir del siglo XVIII se inicia un retroceso del instrumento. De su amplia difusión por el norte de la península va quedando poco a poco relegada a zonas más reducidas. En La Rioja sólo se conservaría en la comarca del Najerilla.

Al llegar el siglo XX la gaita de fuelle en La Rioja estaría en trance de desaparición. En los años 30. la llama de este instrumento se apagó definitivamente cuando Tiburcio Martínez o Hermógenes Herraiz consumaron la última nota.

Recordemos otros datos que pueden confirmar la hipótesis de la autoctonía del instrumento de La Rioja:

-Ninguna de las melodías recogidas es extraña a la comarca.

-Sabemos que uno de los gaiteros de Ventrosa se construyó su propio instrumento.

-En este mismo pueblo hemos recogido cuatro términos diferenciadores para nombrar algunas partes del instrumento: el «roncal» para designar al roncón, la «pita» para la palleta, la «bota» para designar al fuelle y el «soplador» para el tubo introductor del aire en la «bota».

Hoy. gracias a una investigación que hemos llevado a cabo como Sherlock Holmes tras la pista de un ladrón huidizo, hemos conseguido los datos suficientes como para recuperar un viejo instrumento riojano. Algunos paisajes parecen añorar las notas de una gaita, recordando un tiempo en que también fueron suyas.

Recuperémos la gaita, por favor.
En Alesón tenemos que recuperarla para las próximas Fiestas¡¡¡